Devo es un grupo que nació en Akron, Ohio. Se formaron en 1970 en la universidad de Kent. De estilo variado, lo categorizan como “new wave”.  Saben desarrollarse en distintos estilos como el pop, punk, post- punk, alternativo; pero siempre relacionándose con el rock y dándoles su toque personal, al utilizar sintetizadores para generar sonidos que recuerdan a rayos láser.

El nombre “Devo” se deriva de su concepto de ‘de-evolución’, que es la idea de Gerald Casale y Bob Lewis  de que la sociedad, en lugar de evolucionar, está en realidad involucionando, haciendo referencia a la “actitud de rebaño” de la sociedad estadounidense. El momento decisivo para la formación de Devo, fue el tiroteo ocurrido en la Universidad de Kent en 1970. Gerald Casale conocía a dos de los estudiantes muertos, e incluso pudo ver a otra estudiante herida. En ese momento, Casale cuenta que consideró la idea de la de-evolución como algo serio y grave.

devo-2-80s1

DEVO se formó  para ponerle un soundtrack propio a sus cortometrajes y como complemento a los panfletos anti-sistema que distribuían entre amigos. A esta época previa a sus discos, la denominaron “Los Años Mongólicos”, cuando se presentaban en festivales universitarios de poca monta y rara vez podían terminar sus conciertos, ya sea por la cantidad de objetos contundentes que el público les arrojaba, o porque los organizadores desconectaban los equipos, hartos del freak show con discurso intelectual que ofrecían los muchachos de Akron. La formación más conocida y duradera de la banda se constituye a mediados de los setenta, por iniciativa de dos grupos de hermanos: Jerry  y Bob Casale (el primero se ocupaba del bajo y la voz) y el segundo de la guitarra; y Mark Mothersbaugh (voz y teclado) y su hermano Bob (guitarra). A ellos cuatro se les unió el baterista Alan Myers.

Durante cierto tiempo Devo osciló entre la música y los video-experimentos que fueron base para sus futuros trabajos. De esta producción nació la idea de una civilización que había llegado al fin de un proceso y que se hallaba en el comienzo de la era de la “de-evolución”, en la que el pasado primordial y la tecnología de vanguardia encontrarían nuevo equilibrio. En 1977 Devo grabó sus primeras canciones con su propio sello, Booji Boy: los temas son ‘Jocko homo’ y una versión lunática de ‘Satisfaction’, de The Rolling Stones.

La discográfica Virgin se percató de las posibilidades del grupo y les ofreció un contrato que, en 1978, llevó a la publicación de ‘Q: Are we not men? A: No, we are Devo’, obra maestra del grupo. Con canciones como ‘Mongoloid’ y ‘Uncontrollable urge‘, se dieron a conocer para públicos cada vez más amplios. Este disco muestra invenciones sonoras y repeticiones de palabras que parecen salidas de un libro de Orwell, ritmos obsesivos y un carácter bailable que facilitó su aceptación en las discotecas. Sin embargo, hubo medios como la revista Rolling Stone que los tildó de “fascistas” y los acusó de ser una banda peligrosa y amenazante al alentar supuestamente a la represión emocional, el conformismo y la deshumanización; cuando en realidad lo que buscaban a través de su música y su estética era expresar su crítica ante esos temas, atacarlos y no rendirles tributo.

Para  1979 con “Duty Now For The Future” rompen con sus orígenes punk e introducen más teclados todavía, la batería es totalmente electrónica y el trabajo lírico más fino, pero carece de la vehemencia y coherencia conceptual de su predecesor. Participan activamente de La Iglesia del SubGenios, religión paródica fundada por un tal Bob que se describe a sí misma como una organización para «mutantes, blasfemos, descreídos, rebeldes, marginados, hackers, librepensadores» y gente que generalmente se considera a sí misma fuera de la «corriente dominante» de la sociedad. Es por esto que DEVO durante sus apariciones televisivas de este período se hacen pasar por una banda de rock cristiano. Al álbum le falta la chispa del anterior, es un poco más lento y estático lo que lo hace menos llevadero para el oyente.

Devo llegó a su mayor nivel de popularidad hasta el momento en 1980 con Freedom of Choice que incluyó su mayor éxito, “Whip It“, que inmediatamente entró al Top 40. Devo adoptó mayormente los sintetizadores electrónicos, convirtiéndose así en una de las primeras bandas en presentarse en vivo usando solamente sintetizadores acompañados por la guitarra de Bob. Irónicamente, a pesar de que la música es menos humana que nunca, sus observaciones sociales se hace cada vez más comprensivas.

New Traditionalists (1981): en esta obra Devo, en gran parte, abandona su sentido del absurdo, declarando explícitamente sus puntos de vista sobre la cultura y en ocasiones llamando la atención (“Beautiful World”) con su ya evidente sarcasmo, por si alguien no se había enterado todavía. El problema era que perdiese parte de su audiencia pop al hacer su mensaje más directo. La falta de variedad es más evidente cuando se combina con las deficiencias melódicas. Esta repetición de música e ideas liricas presagia la caída de la banda, aunque al menos la mitad del álbum vale la pena, no consigue recuperar el ingenio y el humor puntiagudo de sus predecesores.

En el 82 llega Oh, No! It’s Devo. ‘New Traditionalists’ parecía indicar que Devo se estaba acercando más a lo popularmente aceptado, es decir a lo que estaba “de moda” o significaba una “tendencia” y ‘Oh, No! It’s Devo’ certifica esa nueva dirección. El productor Roy Thomas Baker suaviza los bordes del sonido de la banda, y emplea los fríos sintetizadores digitales con más frecuencia. Como resultado, es difícil diferenciar Devo de todos los demás grupos de la nueva ola del pop de sintetizadores. Es un álbum olvidable y poco significativo para lo que la banda representó en sus comienzos. Por desgracia, la relativa falta de ideas de este material empeoraría en los álbumes posteriores.

Shout (1984) fue el último álbum de estudio que grabarían antes de un descanso de cinco años, y aunque es pura especulación, la realización de este disco tuvo algo que ver con esa decisión, pues desde un punto de vista creativo representa el punto más bajo de la primera época del grupo. Con la excepción de “Puppet Boy” y “Please Please”, la música esta cuidadosamente procesada con sintetizador.  Es más, este disco fue considerado por muchos seguidores como el peor album de Devo. Tras el poco éxito de este álbum, la Warner Brothers dejó de producirlos. Seguidamente, Alan Myers abandonó la banda diciendo que no se sentía creativamente inspirado. Así, D evo se mantuvo inactivo durante dos años.

Ya en el 96, y luego de cuatro álbumes anteriores sin buena recepción y caracterizados como “olvidables” por parte de la audiencia, lanzan “Adventures of the smart patrol” cuyo contenido fue utilizado como banda sonora de un video juego interactivo en CD-ROM del mismo título. Hay dos nuevas canciones, “Theme from the Smart Patrol” y “That’s What He Said”, más una versión alternativa de “Jocko Homo”. Suenan sonidos reciclados de materiales anteriores, quizás tratando de recordar mejores tiempos, pero la música funciona mejor en el contexto del juego que para ser escuchada por placer.

Devo en sus comienzos pudo reunir conceptos filosóficos complejos y comentarios políticos picantes cantados con ritmos bailables, actitud punk y un sentido del humor absolutamente bizarro, todo enmarcado en un despliegue visual absolutamente cuidado.

Sin embargo, la de Devo es una historia arquetípica del rock: la secuencia de provocación-aceptación-comercialización-derrota: la banda terminó mordiendo de la manzana prohibida. Se trasladaron a Los Ángeles, tras ser derrotados en una humillante batalla judicial en Ohio, después de negarse a compensar económicamente a Bob Lewis, uno de sus primeros ideólogos por la reclamación de derechos de contenido que él había creado y que la banda tocaba sin su permiso (luego de haberse ido). La vida era mucho más amable en California pero, de alguna manera, perdieron carácter al integrarse en el mundo del espectáculo: llegaron incluso a grabar sus éxitos para Disney, en versiones autocensuradas, aptas para que las cantaran niños. Adquirirían una reputación de estar dispuestos a pactar con el antiguo enemigo, la América corporativa: hasta aceptaron que sus sombreros de plástico —aquellos energy domes que parecían conos— se transformaran en un accesorio de McDonald’s. A partir de los años noventa, el grupo tuvo una existencia esporádica, más orientado hacia el revival que a la creación. Mark Mothersbaugh pautó con Mutato Muzika, una empresa dedicada al lucrativo negocio de crear música a medida para programas de televisión, videojuegos, películas y demás materiales audiovisuales.


Devo-00

Su último intento por retornar a la escena fue en 2010, con “Something for Everybody”, disco bailable que ni a los más nostálgicos fans de la banda consiguió emocionar. Carece de potenciales hits, hacen un auto homenaje a sus anteriores creaciones, resulta lineal y falto de frescura, algo no esperado para una de las bandas más revolucionarias de la historia del rock contemporáneo. Pese a esto, su actuación en el Lollapalloza de ese año demostró que son una banda de culto capaz de mantener el manejo escénico y la furia cuando interpretan sus primeros discos. En los últimos veinte años, Devo sólo llegó a publicar un álbum con material fresco.

Devo se presentan de forma esporádica, aunque con nuevos miembros ya que perdieron a dos integrantes recientemente: Alan Myers en junio de 2013 y Bob Casale en febrero del 2014.

En una entrevista reciente, en 2014 se les preguntó si ¿es posible que una banda así pueda existir en el pop actual? A lo que Mark Mothersbaugh contestó: “¡Dios! Eso es muy duro de contestar. Primero, hoy no hay grupos reales, porque sólo vemos canciones hechas por un computador y muchas chicas moviendo las caderas. Hoy sería imposible pensar en algo como Devo, porque eso es hoy el pop: se reduce a quién tiene el mejor cuerpo, las mejores caderas y el trasero más grande”.

A pesar de los grandes cambios que sufrió la banda desde sus inicios, es posible decir que escucharlos permite transportarse en el tiempo para meterse de lleno en los 80 y disfrutar de lo excéntrico e inesperado,  ya sea desde la estética en cuanto a la vestimenta de sus integrantes, la temática de sus videos musicales y los sonidos que lograban transmitir en ese contexto que ellos mismos crearon: el planeta DEVO.