Vulebard

Juventud. Cuatro amigos desde la infancia, que entre diversión y profesionalismo nos presentan a Vulebard, un proyecto de guitarras fuertes y psicodelia que nos recuerda a bandas de nuestro pasado rock nacional.

Auto-definiciones

“Vulebard es la conjunción de 4 cabezas trabajando en el tiempo” – nos dice Guido sentado en un banco cuando le preguntamos sobre la banda.

Carne y hueso

Atrás de un nombre que vemos en flyers, en eventos de Facebook, en videos de YouTube, que se nos presenta como un ente para ser descifrado, hay personas de carne y hueso. Vulebard está conformado por cuatro jóvenes de Quilmes. Guido Tiriduzzi en voz, teclados y bajo, Sebastián Giménez en guitarra, Hernán Vicente en batería y Tomás Olmos en guitarra también.

Los comienzos

Empezaron a tocar juntos a los 8 años de edad. ¿Cuántos grupos jóvenes pueden afirmar que pasaron haciendo música durante la primaria y secundaria?

Todo comenzó como un juego, como un proyecto escolar para un taller, en donde los chicos se juntaban a hacer un poco de ruido y se divertían realizando – como todas las bandas en sus comienzos – una gran cantidad de covers.

A partir de ese momento crearon un lazo que pasaba la amistad, y empezaron de a poco a incursionar en un sonido que fuera propio. Emprendieron un viaje que se empieza a explayar en la secundaria, una vez que dejan de ir al taller de música y comienzan a ensayar por cuenta propia en el 2009.

Pero el juego de hacer música juntos un día se transformó en algo más. Y fue que al finalizar la secundaria, y teniendo un montón de fechas programadas por delante, se dieron cuenta de que el juego iba muy en serio.

El sonido

Del 2009 al primer EP de la banda pasaron ocho años de ensayos, un montón de canciones, y la fusión de distintas influencias de cada miembro en el proyecto.

En 2017, nos presentan el primer pantallazo de lo que es el sonido de la agrupación, titulado simplemente “Vulebard”; un EP de 19 minutos conformado por cinco canciones estilo hard-rock. En este primer material, podemos apreciar la sonoridad setentosa característica de la banda a través de guitarras fuzzeadas que rujen y transmiten una energía joven con aires a pasado. Un sonido potente plasmado en cinco tracks que no bajan en ningún momento, a excepción de “Paraíso Excepcional”, tal vez el más tranquilo del EP.  El homónimo fue producido por Manuel Gozalvez y Lucas Galiñanes (de la banda también oriunda de Quilmes, The Dagg) y grabado en Estudio Abuelos. Se destaca “La noche boca arriba”, pero sin dudas es un producto para ser escuchado de principio a fin.

Sin descanso, a fines de 2017 nos presentan un segundo EP, “Resonare Fibris”, de dos tracks, en donde apreciamos un cambio en el sonido de la banda, dejando de lado un poco las guitarras fuertes y moviéndose más dentro del rock progresivo. Sin dudas, existe un salto de un EP al otro. “Había que tirar mucha información en poco tiempo”, contó la banda a Cuánta Rock. A diferencia del homónimo “Vulebard”, el cual estaba conformado por temas que la banda ya venía tocando hacía tiempo, en “Resonare Fibris” escuchamos dos canciones realizadas específicamente para el mismo, grabadas en Estudio Urbano. En tan solo 2 canciones, Vulebard nos transmite sensaciones muy variadas y estadíos diversos, comenzando con un tema progresivo instrumental, con una parte dinámica y otra estable: “Es como medio estar flotando en una nube”. En cambio, la segunda, “Quién sabrá” presenta un tono más popero con aires al Flaco Spinetta pero manteniendo esos cortes característicos de Vulebard.

¿Y por qué “Resonare fibris”? ¿Del latín qué? “El título viene de una secuencia re espacial” – nos cuentan – “El tema está en la nota Re y es insistente todo el tiempo en esa nota. Y yo me puse a pensar por qué a la nota Re le decíamos así. Y leímos un texto bíblico que agarraba frases en latín y la primer frase arrancaba con “Do” y la de Re decía “Resonare fibris”. Nos pareció que era como “resonar fibras” o “fibras resonadas” – agregan, entre risas.

Aires a setenta, psicodelia, hard-rock y guitarras fuertes. Todo eso y más te vas a encontrar escuchando Vulebard.

La movida

Y, ¿qué está pasando en Quilmes? Estamos acostumbrados a resaltar constantemente a Capital, a La Plata, a Mendoza. Pero ¿qué pasa con el conurbano sur? Vulebard es una banda oriunda de Quilmes, instalada ya en un circuito repleto de bandas, algunas muy buenas y otras no tanto – como en todos lados – “Se formó un lindo círculo entre la Universidad de Quilmes y el sello Tempuja – destacan los chicos sobre el sello que los apadrinó, del cual también forman parte algunos exmiembros de la banda The Dagg – un trío de rock progresivo/psicodélico/stoner separada recientemente y reconocidos dentro del circuito under de Quilmes –  “The Dagg fue como un impulso para Vulebard en cuanto a las movidas en Quilmes e influencias musicales. Los tipos tocaban y la movida que se armaba era increíble. Caías a la universidad pública y estaban todos tomando vino, escuchando bandas de los 70, y ahí fue que dijimos “uh, nosotros queremos esto”.   Y Vulebard no solo está inserta en una movida particular sino que ellos la crean: hace tiempo ya que vienen organizando las Fiestas Vulebardo, en donde convocan a una banda de otra ciudad para tocar juntos en una casa, compartiendo las últimas ediciones de la misma junto a In Corp Sanctis y Las Diferencias. Crear para crearte.

El vivo

Una propuesta diferente y atrapante te vas a encontrar con Vulebard sobre un escenario. No vas a escuchar las canciones iguales a la versión de estudio, sino una experiencia que va mucho más allá de eso.

Además de presentar los shows como un viaje, direccionando al público entre temas fuertes y otros más tranquilos, para luego ir levantando de a poco, el cuarteto nos propone un trip a pura psicodelia, colmado de flashes entre risas y llantos: una puesta teatral en donde por momentos Guido (vocalista y bajista) queda frente a la gente realizando un monólogo soltando palabras random que no tienen nada que ver con lo que está sucediendo en ese momento, pero al mismo tiempo interactuando con la gente  y con el objetivo de que el público se sienta parte del show “Lo que digo en los shows sale en el limbo y el público lo recibe de forma muy distinta, a veces riéndose y otras mirándome fijo sin entender bien lo que pasa” – agregó Guido.

Las metas

Y el futuro pinta bien para Vulebard, 4 jóvenes apasionados creando música con aires a viejo en el 2018, pasando por un filtro de influencias actuales e insertos en un circuito rico de cultura. Tienen planes de seguir realizando la mayor cantidad de fechas posibles, de volver grabar durante este año y seguir expandiendo el nombre de la banda por su ciudad, cosa que para nosotros ya está más que cumplido. Solo queda seguir expandiéndolo por fuera de Quilmes.

Estaremos atentos a la nueva música que tengan entre manos los Vulebard y recomendamos seguir muy de cerca a estos muchachos con sed de más.

Fotografías por Tina Vignolo

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