Nadia Berenice de “Mi Casa”

Muchos han sufrido confusiones al momento de explicar que la fecha a la que asistían no era en su propio domicilio sino en el espacio cultural de Agüero 787. Muchos han sido parte de colas y esperas para poder entrar a disfrutar de las bandas que tocan dentro de Mi Casa. Por lo general en la entrada podemos encontrarnos a la encargada de este, considerado por muchos, mágico lugar. Muy distinta al personaje que podemos ver siempre, según ella misma se describe, Nadia Berenice recibió a Cuánta para una entrevista especial.

Dos fueron los espacios que vivieron la magia de Mi Casa, cientos de fiestas de distintos estilos, otras tantísimas bandas que pasaron. Noches de locura, diversión, amigos, pogos y canciones. El espacio cultural tiene ya un recorrido y Nadia sigue vigente junto a él. A pesar de todo lo vivido, profesionalismo y responsabilidad es lo que la lleva a seguir al frente del lugar.

CR: Acá llegan muchos jóvenes que vienen a encontrarse con distintas movidas, ¿por qué pensas que eligen Mi Casa?
Es un lugar chico y accesible. Es una elección mantenernos así. Un primer paso, que se puede dar, que no te resulte lejano. Donde pueden compartir con las bandas que les gustan, bandas que vuelven por algo afectivo, o aceptan porque es una manera de compartir y bancar a los que están empezando. Son muchas las personas que forman parte de lo que es Mi Casa. Gente a la que le interesa la música, la fotografía, el arte en general o incluso el otro lado de la trama, de lo que sea que está pasando. Todas esas cosas que pasan en simultáneo que solo se pueden relee con el tiempo. No podría especificarlo pero lo divertido es verlo, tratar de entenderlo.

CR: ¿Como arranca todo esto?
El proyecto arranca con Sasha, mi ex.socio, el que me empujó. Hace 12 años lo conocí y nos enamoramos. Años después comenzaría todo. Venía de estudiar teatro. Había comenzado a estudiar Letras, y acababa de mudarme sola.

CR: Mucha seriedad. Empezar a estudiar letras, independencia, pareja..
Más bien fue cuando empezó el punk. Un cambio de actitud. Y eso estaba muy bien.

CR: ¿Tenían por ese entonces una idea de lo que querían hacer?
Siempre mirábamos lugares para mudarnos, me acuerdo un día sentada en la computadora, Sasha sentado al lado haciendo objetos con resina. Veo un aviso que decía “casa con 9 habitaciones o más, cambian meses liberados por arreglos”. Vamos a ver el lugar, Córdoba y Billinghurst. Sasha lo vió me dijo “Es el lugar”. A partir de ahí es el comienzo del fin.

Sasha señó el lugar en secreto. Para mí era como algo imposible, además los dos nos quedamos sin trabajo. Nos separamos al poco tiempo. Sin embargo nos acompañamos y cuidamos, fue casi ideal. Separarse siempre es difícil para la dos partes.

Le digo que me abro del proyecto (no voy a poder laburar al lado suyo). Nos separamos a principios de Noviembre, y el 14 de Enero se hizo la primera fiesta.

CR: Inesperado. ¿Qué pasó en el medio?
Si bien me había abierto, Sasha me pide una mano. Recién separados pero trabajando en conjunto. En ese momento lo seguía, estaba medio nublada, yo no entendía nada.

La casa tenía 17 habitaciones. Había estado tomada, la habían vaciado, no tenía caños, no tenía cables, gas no tuvo nunca. Era un proyecto imposible y de múltiples habitaciones. Sasha le pone luz a tres habitaciones donde se hace la primera fecha.

CR: ¿Nos podes contar como fue esa primera fecha?
Una noche voy a bailar y nos encontramos con una amiga que cuenta que se le había caído la terraza en donde pensaba celebrar su cumpleaños. Le comento que le escriba a Sasha para ver si lo podía hacer en la casa de Cordoba y Billinghurst, ya que él por esa fecha quería armar una fiesta.

No había ningún nombre pensado, ni había ganas de ponerle ningún nombre. Sasha arma un evento en Facebook que decía “Hago fiesta en mi casa, vengan”. Hubo una cantidad de gente sorprendente.

Pasaron unos tres meses, para marzo ya nos dimos cuenta que claramente nos llevábamos bien, podíamos trabajar juntos y vuelvo a entrar oficialmente al proyecto. Nos empezamos a organizar, el lugar se autoabasteció desde ese primer día.

Yo venía de otro palo, y de a poco iban cayendo chicos que hacían distintas movidas, empezaban a pedir fechas con anticipación. Era todo muy raro. No se podía tocar con batería, así que venían pocas bandas, eran más bien fiestas con DJs o proyectos muy experimentales, mucho noise.

CR: Era todo un mundo nuevo, ¿no?
Si. Ir aprendiendo, a medir quién hablaba cada cosa y con quién. Fue todo un descubrimiento, una película aparte. Termino quedando yo en la puerta. Podría enumerarte un montón de secuencias, conversaciones con músicos, la policía, vecinos.

En un momento dado hubo un allanamiento, yo lo que interprete es que ellos necesitaban saber qué era lo que estaba pasando dentro. Se dieron cuenta que no había nada grave en ningún sentido.

CR: Imaginamos que han pasado por todo tipo de situaciones.
El crecimiento del espacio fue muy rápido en menos de un año. Clausuras, allanamientos. Muy psycho en todos los sentidos. Sasha igual contenía todo eso.

CR: Estuvieron un buen tiempo en la primer versión de “Mi Casa”, ¿qué los llevo a salir de ahí?
Hubo una clausura puntual en donde lo miro a Sasha y le digo no podemos seguir así. Habíamos ahorrado, veníamos de varias clausuras y en su momento ya no daba para más. Así que la decisión fue encontrar un nuevo lugar.

Estuvimos como casi 6 meses dando vueltas, viendo qué hacer. Hasta que un día Sasha encuentra este lugar (donde está actualmente Mi Casa, sobre la calle Agüero). A mí personalmente no me gustaba, pero por otro lado era a solo cuatro cuadras del otro, eso me gustó.

CR: Un nuevo espacio, un nuevo comienzo. ¿Cuáles fueron los cambios que trajo la nueva casa?
Acá las cosas se pusieron “más serias”, y a la vez eso llevo al fin del trabajo en conjunto con Sasha.

Nos mudamos en Noviembre del 2012. Acá antes había una gráfica (quedó un montón de material que seguimos aprovechando). Se hicieron dos fechas, el cumpleaños de un amigo, y una fecha de otros chicos. Nos mudamos, habilitamos. ¿Que nos pasaba? Se pueden hacer recitales pero no bailar. Se necesitaba encontrar la nueva forma. La mayoría de la gente que estaba con nosotros venía de un lado más electrónico. Querían bailar.

El lugar empezó a tener sus propios límites y había cosas que iban cambiando. Había que entender que un lugar no puede crecer tan rápido como una fecha, como una banda, como una fiesta o un artista.

CR: Entonces se empieza dar un cambio más orientado a la presencia de bandas, ¿cómo empiezan a llegar?
El primer año no encontrábamos la forma, era todo bastante extraño. Pero con el tiempo, gente que iba a la otra casa, muchos que habían dejado de ir, volvían. Lentamente algo empezó a pasar (igual el 2013 fue remar en dulce de leche) por suerte, hubo bandas que nos hicieron el aguante.

Pasado el primer año, Sasha se cansó, necesitaba sentirse orgulloso de lo que estaba haciendo, y esto a él no le gustaba.

CR: ¿Como fue la salida de Sasha y adaptarte a continuar sola?
Fue horrible… Sasha estaba roto las pelotas. Me dijo “me voy, te doy un mes para que busques a alguien”. Con la salida de Sasha aparece otro socio, Alejandro (el tercero a la derecha en el mural). Pasado un año él también se va. Ese año me sirvió para darme cuenta que podía. Los entiendo, es frustrante tener un proyecto y dejar de identificarte.

En el 2014/ 15 es la época donde esto se asentó y empezó a tomar forma. Músicos que habían conocido la vieja casa al principio, celebraron que se siguiera. Montón de lazos, de los cuales me siento muy orgullosa, empezaron a tomar forma.

CR: Y actualmente como está el proyecto?
Con el tiempo se fueron sumando músicos, productores y talleres al espacio. Todos ellos pasan a ser parte del lugar y también son las personas que trabajan de alguna manera a la noche. Hoy por hoy, hay gente colaborando de diferentes maneras, un equipo de trabajo.

CR: ¿Cual pensas que es la magia que atrae al equipo que trabaja con vos?
No sé si hay una magia. Creo todos somos una manga de nerds. Mi búsqueda fue un lugar en el “Que nadie se sienta afuera de lo que está pasando”. Esas cosas son las que más rescato. Que se sume gente a hacer las cosas que les gustan. Quiero empezar a dejarles más lugar y correrme, por primera vez encuentro un buen grupo.

CR: Dentro de esas cosas buenas, también tenes que ser bastante segura y decisiva con las medidas del lugar..
No se, en realidad trato de adaptarme y estoy acostumbrada a hacer con lo que hay, no siempre se puede elegir (me han tildado de careta por estas razones y me importa bastante poco ¿qué podría haber hecho?). Son muy geniales las cosas que te dice la gente, trabajar donde otros están divirtiéndose les hace olvidar las perspectivas y uno tiene que estar pendiente de mil cosas.

CR: Con respecto a la seguridad y los controles, ¿cómo se encaran esas cosas?
En el 2016 hubo 17 inspecciones. Hay situaciones en las que entra un inspector y me pasa por al lado como si no me vieran. Buscan al encargado. A partir de ahí, con una sonrisa, les muestro el lugar y busco los papeles. La más interesada en la seguridad soy yo, en realidad todos los que trabajamos acá.

CR: ¿Cómo te tocan estos temas planteados desde el feminismo y vividos desde tu lugar?
Es algo que me empieza a surgir en el último tiempo. Tiene más que ver con todas las cosas que nos atraviesan y nos hablan.

A raíz de la ola de denuncias, me sentí empujada a tomar una postura pero no soy psiquiatra ni la justicia, no me corresponde a mí juzgar. Me fue más natural reflexionar sobre las relaciones y hablar de lo que son las parejas tóxicas. Me muevo con un montón de gente muy joven, a los 20 años todos estamos conociéndonos, aprendiendo cómo nos vamos a relacionar. Poder hablar acerca de lo que nos gusta, del cómo lo buscamos y cómo nos pensamos, nos permite también ver cómo tratamos al otro (e incluso el lugar que le damos). Es complejo pero sentí que era un primer paso.

CR: ¿Qué tal ves el presente Nadia?
Los últimos dos años muchos artistas, y amigos en general se fueron del país… y los entiendo. Se está poniendo todo muy raro. Personalmente ya pienso en jubilarme (risas) y eso que tengo el mejor trabajo del mundo.

 

FOTOGRAFIAS POR TINA VIGNOLO
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