Muerte al Idole

Convertirte en tu propio ídolo.

No hace falta ser un adolescente para ser un fanático o seguidor de algún referente. Lo podemos ver, dependiendo el contexto, en situaciones claras de nuestro día a día cercano. La pasión, energía y emoción duran toda la vida. El tema es ver donde son depositados todos esos sentimientos.

Ciertas personas, posicionadas por su talento o el talento de otros, logran generar euforia y sensación, manteniendo a sus aclamantes bajo un estado emocional que los defiende a muerte ante cualquier hecho que ocurra. Los ídolos por su parte dan su “retribución” en forma de felicidad, salida de un experimento abstracto y cautivador, pero que ha funcionado a lo largo de los años.

A la hora de tener en cuenta el desarrollo de negocios que salen de estos referentes, es muy propicio que los ídolos existan, establezcan modas y generen un imperio que alimente a más de uno. Esto no pasa solo en el ambiente musical, sino en otros ámbitos, la mayoría relacionados al entretenimiento y show business.

Dependiendo la influencia del ídolo o banda, puede afectar en la manera de actuar, de vestirse o de lleno en los valores de aquellos seguidores que lo idolatren. Está claro que la mayor parte de las personas necesitan aferrarse a algo o alguien para creer, confiar y sostenerse. Cuando este es una estrella de rock o símbolo musical es muy particular lo que puede desencadenar.

Sin ahondar en casos específicos, muchos músicos han sido defendidos ante actos que están en contra de las normas establecidas, desde un abuso de poder, hasta situaciones de tinte criminal, pasando por accidentes provocados por la corrupción y otras situaciones en contraste, como una declaración mediática.

Tiempo atrás los ídolos eran casi inimputables, brother. Ahora, en estas épocas de cambios, revoluciones, y nuevos conceptos,  ser una estrella no te pone en un lugar angelado, en donde poder decir lo que quieras es una opción, y mucho menos seguir privilegiado de los excesos de poder que antes gozaban. Por el contrario, y como debe ser, un ídolo, tiene una mayor responsabilidad por sobre sus actos y sus declaraciones en el ámbito público.

La muerte al ídole parece ser la forma de quitar poder a ciertos íconos, que lejos de ser ejemplos, al parecer solo deberían dedicarse a llevar adelante su arte sin tantos comodines de la suerte.

PARTICIPACIÓN: MATIAS LISET
FOTOGRAFIAS: PANDORA
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